Mamá y Papá Oso necesitan ir a terapia.-
Les ha pasado que ven a una persona y no saben si está embarazada o no? Es raro, cierto? Pero claramente lo único que prueba es que estoy destinada a empezar esta columna con cosas que no tienen nada que ver.-
Hace un par de días, deambulando por ahí aterricé en un "Feria Mix" ("Feria del disco" para los nostálgicos), y sin esperar nada entré a curiosear un rato. Como era de esperarse no demoré mucho en pasar de los discos a los libros, y mucho menos en pasar de las novelas a los libros infantiles. Siempre pensé que nunca podría heredarle a la Antonia algo más valioso que el amor por los libros, y a veces lo sigo pensando. Sin embargo, cuando me encontré con "El divorcio de mamá y papá oso" mirándome desde el estante recapacité, y creo que lo mejor sería heredarle algo de criterio.
Es que las cosas son así nomás y eso está muy bien, porque no todos están encerrados en las mismas realidades (y los niños son cada vez menos idiotas). Es cierto que por diversos motivos ya no es tabú hablar de divorcio, pero cuánto tiempo costó? y peor, cuánto tiempo me costará encontrar algo así como "Mamá y papá oso no están juntos pero te aman"? De todos modos seguí mi camino -y mi semana- pensando en eso, en lo diferente del mundo de la Antonia con el mío a su edad. Creo que nunca seré capaz de sentenciar a uno como mejor que el otro, o de saber siquiera si eso es bueno o malo, pero de que es distinto, es distinto.
Cuando era muy chica, tenía una amiga que me contó que había sido adoptada. La verdad es que si lo pienso ahora no tiene la más mínima importancia, pero en ese momento la Javiera de siete años lo veía como algo sorprendente, o sea, qué era ser adoptada? a mí nunca jamás mis papás me habían dicho que algunas personas ponían a sus hijos en adopción, no me cabía en la cabeza de que sus papás no fueran sus papás y de que la razón por la que no lo fueran no haya sido que sus padres biológicos murieran en un incendio. Ahora es de lo más común hablar de adopción. Normal y aplaudible, claro está. Es normal sentir admiración por ese tipo de realidades, pero yo lo sentí como algo extraño. Ella era mi amiga, yo la quería de todos modos, pero algo me sabía direfente, porque ella tenía una condición que yo entonces no conocía. Tal vez en ese caso habría sido mejor tener esta clase de libros infantiles educativos, una cosa como "Mamá y papá oso no son tus padres, querida Tortuga".
Por otro lado está bien que las cosas se las expliquen a los niños, pero a decir verdad no deja de ser sorprendente. Ahora si veo tele con la Anto me voy a encontrar con muchas realidades adversas, como el pequeño tiranosaurio rex que es adoptado por una feliz familia teranodonte, o la niña que tiene muchos animales, un papá que la quiere mucho, pero no tiene mamá, el mecánico inmigrante con sus herramientas parlantes, o miss Spider, que adoptó a la mitad de sus hijos. Y te los presentan así, como camuflando las "nuevas" realidades. Entonces pienso que en mi mundo infantil las cosas eran muy distintas. Siempre estaba la mamá y el hijo, y si no había papá era porque regresaría pronto....Pero qué manga de tarados éramos! Así nos crían y entonces nosotros nos volvemos prejuiciosos ante las otras realidades, o las encontramos malas o incompletas.
Bastantes años después, frente a esta pantalla -y en realidad frente a quien esté leyendo -pienso que esos silencios en nuestra infancia puede resultar perjudiciales a la hora de formar generaciones con menos prejuicios. Yo miro la foto que está en mi escritorio. Mi hermosísima familia de dos. Y no me molesta en lo más mínimo, pero -y aquí seré groseramente honesta -tuve que trabajar duro para que no me molestara.

