lunes, 29 de diciembre de 2008

Entonces quisiera...

....detener el tiempo.

Haber llegado a ese momento tembloroso y oscuro y haberlo sacado del resto de mi biografía. Haber tomado mi exceso de confianza y haberme esmerado en desconfiar de él (del momento). Haber hecho trizas el escudo fuera de mí. Entonces entendería tantas otras cosas! O me declararía ignorante. O realmente (y felizmente) lo sería. Pienso de una u otra manera en el año que se va. Es inevitable, se cambia por otro nuevo, con otras historias distintas. De repente parece raro en mí, pero aparece ese miedo al desapego, ya no quiero más cambios. Ahora tengo miedo de lo que no soy capaz de ver claramente. Tengo miedo de lo... desplazada que me siento, como si ya no tuviera importancia. Como si mi valor se hubiese ido con el líquido amniótico. Como si nunca hubiera existido.

De repente soy invisible inclusive para mí. Ni yo misma soy capaz de verme claramente. Cuesta converncerme de lo contrario. Cuando mi habitualidad cambió tan drásticamente que no logré aferrarme a nada que pareciera formar parte de mi mundo.Todo se volvió oscuro y tenebroso y ya no habían (en un momento) brazos amables para mí. No los que yo quería.
Frost dijo que "el bosque se dividía en dos caminos y yo tomé el menos recorrido. Y eso lo cambió todo". Es cierto. Este año vinieron cambios tras decisiones. Cambios inesperados y decisiones forzadas. Me obligué a mí misma a ser más fuerte de lo que era, porque no quería decepcionarte más.
Apareciste tú. Inocente, maravillosa en mi vida, en "nuestra" vida. Y pese a lo feliz que soy a tu lado, no puedo dejar de reconocer que ha sido tan difícil. Que mis confianzas me han dado la espalda sólo por un poco más de superficialidad. Que derepente me volví obsoleta y nadie más quiso pensar en eso. Como un artículo eléctrico en mal estado. Me sentí tan desechable y en medio de toda esa locura estaba todo tan claro. Los apoyos que parecían muestras de misericordia ante una figura que no la necesita. En enero lo tenía todo. Y ahora lo tengo también.
Una vez el Manuel me dijo algo que era muy cierto. Algo que ambos teníamos en común. Dijo que ambos lo teníamos todo, menos lo que queríamos. Tal vez ahora no lo recuerde, pero debería saber cuánta razón tenía.
Has llenado mi vida de nuevos colores, Antonia. Tantos que quizás me atosigan un poco. Me sofocan y me llevan a parajes poblados de buenos momentos (y me confunden). Tu sonrisa al encontrarme llena casi todos mis espacios, y sin embargo no puedo deshacerme de esta tristeza. Lo siento, lo siento tanto! No podría considerarme malvada, pero tampoco podría jactarme de ser una buena persona. Nadie lo es, mucho menos el que se jacte de ello.
Tal vez el problema es toda esta indiferencia. Lo desechable que me hace sentir a veces. No lo entendería aunque se lo explicara, principalmente porque no soportaría pensar que tiene la culpa.
De repente yo misma me siento culpable. Me siento abandonada por volverme aburrida, por ser ahora una carga social. Qué me importa decirlo ahora? Debería importarme? Sé lo que pasará de todas maneras. Todos seguiremos en esa dinámica hipócrita de hacernos los tontos. Yo seguiré con mis planes. Él seguirá con su culpa, con esa manera extraña de ver la vida, diciéndose a sí mismo "pudiste tenerlo todo y la cagaste" como si ya nada más tuviera solución. Y tu? Tú seguirás floreciendo en medio del desierto de nuestras tribulaciones. Seguirás siendo líneas para él y concepto para mí. Cuestionamiento eterno de los actos pasados (porque nunca serán errores). Lo que hice, lo que no hice, lo que hago en este momento, sirvan incluso para llenar líneas en otros espacios o para alimentar egos que parecieran desgastados por el odio y el despecho. Esas valentías infantiles que la gente tiende a valorar cuando les pones retórica por todos lados.
Este año dejé de ser parte de todo lo que era parte, y he buscado entre los escombros de mi mundo algo que valga la pena. Ha sido tan terrible como lo describo? Tal vez, tal vez siga el sendero de mi mente tan cansada ahora. El corazón agotado de sentir sin ser sentido. De complacer sin complacencia.
Tal vez lo único que realmente me dolió de este año tan complejo emocionalmente es el hecho de sentirme desechable, luego de que se cayeran todas las máscaras. Este año aprendí que nunca fui tan valiosa como lo pensé. Porque la lápida de mi yo anterior no tiene las flores que esperé.
No es tan triste como suena, sólo es doloroso. De repente me encantaría no estar a la defensiva-ofensiva. Me gustaría dejarme caer en esos afecto que alguna vez sentí verdaderos. Pero no puedo. Él acabó con esa capacidad.
Tu tía va a molestarse cuando vea esto, porque para ella yo no debería estar triste. Pero lo estoy, pese a que también pienso que no debería estarlo.
Desaparecer de la vida de alguien que no puede desaparecer de tu vida es casi tan doloroso como se oye, pero es que a nadie más le importa? no, creo que no.
Por eso la vida sigue cuando estás muerto, porque vivo no puedes soportar que la vida siga a tu alrededor. Que tu propia vida siga sin tí. Que nadie te extrañe, cierto?. Que a nadie le hagas falta luego de todo lo demás. Te hace pensar que todo lo demás era mentira, que fuiste idiota, que fuiste parte de una gran estafa. Que nada más maduró.
Entonces, con lágrimas en los ojos, me despedí de Nuncajamás. Y de lo feliz que fui ahí.
- Sabes por qué Wendy se fue de Nuncajamás?.
- Porque sus papás estaban llegando a la casa?.
- Porque, pese a que lo pasaba muy bien ahí, tenía que continuar.

Y yo lo único que quería era que todos continuáramos.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Calurosa Navidad.

Sí, en tu primera navidad espero que el PC no se me derrita mientras escribo esto. Estoy muy contenta de tenerte a mi lado, me haces muy feliz cada día que pasa. Cada día quiero volverme más fuerte a tu lado. Quiera o no, tengo que hacerlo, porque es así como tiene que ser.

Uhm... definitivamente las cosas no salieron como yo esperaba. Como yo quería. Pero estamos bien... cierto?

A veces siento que lo poco de cordura que me queda se cae lentamente a pedazos y no puedo recogerla, como si tuviera palillos en vez de dedos. Entonces siento que debo armarme de paciencia si algun dia espero recuperarla (recuperarme), pero tal vez de momento lo olvide.

Hay tantas cosas que deseo decir! Así como enrrostrar en verdad, tengo que admitirlo, mis declaraciones en los últimos días no han sido para nada buena onda. Siento miedo de perderme dentro de mí misma, de mis nuevas responsabilidades. Tengo terror a perderme a mí detrás de tí.

Las cosas para nosotras han salido bien, estamos bien, estamos seguras dentro de nuestro mundo. Estamos listas y consientes de que nada malo ha pasado. Entonces?
Entonces de repente me siento un poco traicionada por quienes me ofrecen ayuda por un lado y luego me apuñalan de manera ignorante (espero, sino, tengo un problema medular en elegir mis amistades xD).
Pero aquí estamos. Lo pasaste tan bien en tu primera navidad que tuve que comerme esos remordimientos. Pero bueno, eso no tiene nada que ver contigo. Conmigo en verdad.

martes, 16 de diciembre de 2008

Siendo lo más honesta posible.

No sentía rabia por el hecho, sino por la posibilidad física de que ese hecho existiera.
No sentía rabia por su suerte, sino por el hecho de que esa suerte existiera (o pudiera darse).
Era el hecho de apreciar sus libertades lo que me hacía conocer mis limitantes, y entonces sentía que me abofeteaban sus posibilidades. Y me resulta imposible ser amable con eso. Me resulta imposible comprender o acatar. Porque desde mi punto de vista es injusto. Puede que hasta realmente lo sea.
No busco ninguna explicación racional al contenido del corazón de mi estómago.
Tal vez pienso demasiado. Le doy demasiadas vueltas al asunto y en el fondo ya no importa.
Pero molesta (obvio que molesta).

Sus libertades me limitan y su relajo me estresa. Luego un reconocimiento más bien hipócrita porque no pasa más allá de las palabras. Se sumerge en la comodidad del conformismo que lo mece con el amor de algo que ya es rutina. Que no cambia.
Y eso duele. Porque todos parecen tener razón.


Pero nadie se mueve demasiado. Y no tienen por qué hacerlo tampoco.

"Y tú qué vas a hacer?" Y me di cuenta de que mi mundo había desaparecido. Y tuve miedo de enloquecer.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Hablemos sobre Madonna.

(saquemos la vuelta, en verdad).

No me interesa Madonna, como parece interesarle a todo el mundo últimamte. De todas maneras la idea era poner un tema sobre la mesa para contarte alguna otra cosa que derivara en alguna reflexión poco provechosa y para algunos bastante obvia.
Hoy pasaron hartas cosas, aunque de facto no pasó mucho: Hoy volví a entrar al colegio por un asunto meramente instrumental, que terminó instrumentalizando mi estado de ánimo toda la tarde.
Sabes? ese colegio, con todo y sus bemoles, es importante para tí, porque es algo así como el origen de tus orígenes, como el big bang de toda la cuestión. Es ese hecho que, sin tener nada que ver contigo, marca el resto de tu historia (el inicio, para tí). Yo siempre pensé que los profesores eran como eternos, que el tiempo no pasaba para ellos. Pero sí pasa... y a algunos los arrolló malamente. Como que los tiró al suelo y los pisoteó. Y me resultaba gracioso que, viejos, canosos y hasta mal vestidos me dijeran "eres muy joven para ser mamá". Si lo hubiera planeado, tal vez aceptaría esa clase de comentario, pero dadas nuestras circunstancias sólo puedo deleitarlos con mi gesto más incrédulo, esa cara de "yaaaaa...¬¬". Y luego esa extraña conversación. cuando la señora dice "Y sabes de alguien más que haya tenido guagua en tu curso??" (mi curso? salí hace 4 años!) y yo contesto "no, pero no recuerdo haber estado compitiendo con nadie".
Y así con el colegio... Y sus comentarios. Graciosos y reveladores sobre la amable senilidad de sus integrantes.
Luego el vacunatorio (antes una pausa de.... bueno, de un silencioso viaje en auto de duración).
No sé si lloraste tanto como lo que gritaste, pero fue triste sujetarte mientras te ponían la vacuna. Estás bien, un poco mañosa, un poco inquieta, bastante adolorida. No suelen dolerme las inyecciones, mucho menos cuando me sacan sangre... pero debo confesar que esta vez sentí en carne propia el punzar de tus agujas. Será parte del instinto materno? Quien sabe... alguien sabe?.

Y Madonna??



En el nacional, cantando.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

PUS - PSU - SUP.

Tu tío rindió la PSU (la Rayén también). Ya casi no era como cuando la rendí hace... 4 años?. Algo recuerdo. Me hice de dos conocidos esa vez (qué será de sus vidas?). Qué sociable solía ser en aquel entonces, parecía incluso ajena a la realidad social del resto del mundo. Era un mundo de contradicciones. Una vez alguien me definió así (no sé si porque realmente lo pensara o por cortesía en una actividad grupal). Y tal vez lo era. Gracioso... cuándo dejé de ser una caja de pandora para convertirme en algo más evidente de lo que creo? (harina de otro costal). No hay mucho qué contarte, salvo que estás preciosa y muy, MUY conversadora. Lo otro son tribulaciones propias, similares a cualquier otro sentimiento humano, de esos que la gente alaraquea con que vienen del corazón, cuando en verdad vienen del estómago, apestando a jugo gástrico.
Tengo que estudiar para los exámenes, y sin embargo me pierdo en tus ojitos una y mil veces. Transparentes, cálidos, indirectos, más vivos e inocentes que cualquier otra cosa. Qué lindos son tus ojos, lo que más me gusta de mirarte es cuando me miras también, me reconoces y sonríes. Me encuentro a mí misma reflejada en el cristal de tu mirada. Con tu esencia expuesta sin miedo... tan primigenia como todo en tí. Qué afortunada me siento entonces. Y todo se vuelve más liviano.
TODO.

(Y me siento feliz otra vez).

Es temprano (para mí al menos), pero escribir para tí se ha convertido en una nueva manera de relajarme. Funciona, de verdad que funciona.
Tienes dos meses en el mundo y eres despierta, sanita, preciosa, prácticamente mágica (en ambivalentes sentidos) y PERFECTA (lo dije, y qué!). Pero tanta belleza confunde, creo que lo había dicho antes, te miro, nos miro ( a mí y a tu papá) y es como si las épocas pasadas se nos cayeran encima, como si hubiese pasado miles de años en lugar de sólo unos meses, pero te vuelvo a mirar y el desprecio se vuelve contradictorio. Entonces no fue tan malo, verdad? Y en el fondo caigo en la cuenta de que no lo fue, siempre supe que no lo había sido, y vuelve a tomar fuerza mi teoría de la falta de arrepentimiento (y me siento feliz otra vez).
Supongo que mi problema con los demás es ese: los demás. Y me doy cuenta de que ya estamos en diciembre: la época más difícil del año, en la que todo el mundo recuerda (porque todos queremos subsanar lo malo con buenos recuerdos).
Antes pensé que me importaría quién leyera esto (además de tí, cuando aprendas a leer), porque tenía la secreta esperanza de generar un cambio (de actitud, de mentalidad y si fuera de ambos mucho mejor), pero caí en la cuenta de que son simplemente palabras plasmadas en un papel que luego tipeo al computador.
Por qué papel??
Bueno, porque en verdad le tengo miedo al espacio virtual. A las cosas que encuentro ahí sin buscarlas (sobretodo cuando NO las estoy buscando... a veces las verdades me caen en la cabeza como manzanas flojas en un árbol). Las encuentro sin pensar que luego tienden a hacer pensar. A la miseria en las letras de pequeños espacios lodosos (o enlodados?) y otro despechadamente luminosos (sí, como diciendo "logré levantarme (de nada en verdad) volviéndote miserable, pero si llego a notar que ya no lo eres, me pegaré un tiro"). Y me da rabia y mucha pena supongo (esa sensación que roza la compasión). Alguien que conocí (no daré nombres por motivos dee lealtad barata) se enfrascó en esa modalidad de "logré salir adelante y levantarme de todo lo que me hicieron sufrir y blablablabla". Debo confesar que, al principio, sentí mucha envidia de esa persona y supongo que pensé en golpearla o algo así, entonces (antes de acriminarme) ahondé un poco más en eso. Sentí envidia de su amnegado instinto de superación? nop, y ahí estaba el problema: lo que yo envidié así férreamente fue su ilustrísima capacidad de tirarse al suelo, patalear veinte minutos y luego levantarse y hacer como si le hubiera costado. Esa capacidad tan melodramática de ver la vida que para mí resulta irrisoria. Esa superación mediática que luego te hace parecer como si tuvieras todas las malditas respuestas. Y las tienes, en verdad las tienes, sólo que no duran mucho tiempo, porque así como las personas, las respuestas y las filosofías de vida varían y hay que adaptarse al dinamismo de la época. Por eso prefiero el papel. Me resulta menos agresivo y más confiable ( no me importa si me llevo miles de arbolitos con eso).
Pero volviendo al tema del incomprendido y vengativo (a veces. La mayoría de las veces. Siempre en verdad) instinto de superación, me dí cuenta de otra cosa: Si tú quieres, te caes. Así es, porque esa niña (Sí, era una niña, supongo que es una posición demasiado sensible y elaborada para tratarse de un hombre) no podría levantarse sin haberse caído. Nadie puede (ni física ni emocionalmente) y ahí estaba, luminoso, mi segundo error: Yo quería levantarme porque, a vista y paciencia de todos, me había caído (en verdad me había sacado la cresta), pero en verdad siento que gran parte de esas personas me vieron caída para tratar de entenderme (en la mejor de las ondas) o para tratar de entenderse a sí mismas y yo, idiota, enganché magistralmente con esa dinámica. Hay quienes necesitan apuñalar, maldecir o ridiculizar a quienes fueran objeto de sus afectos. Otros se arrastran sobre los trozos de espejo que antes fueran un pasado más favorable (porque en verdad "todo tiempo pasado fue mejor"). Finalmente estamos los que hablamos de esto sin dar nombres y apuntando cobardemente con palabras ambiguas, supongo que es porque sólo buscamos entendernos a nosotros mismos, como otros no quisieron hacerlo. Y entonces aparece una gran verdad en medio de verde de los árboles, tan respirable como la polución: si nunca te caíste, hagas lo que hagas, jamás podrás levantarte.
(y me sentí feliz otra vez).
(porque siempre lo he(mos) sido).



(Siento que he escrito líneas y líneas de NADA). Y lo hice.