Entonces quisiera...
....detener el tiempo.
Haber llegado a ese momento tembloroso y oscuro y haberlo sacado del resto de mi biografía. Haber tomado mi exceso de confianza y haberme esmerado en desconfiar de él (del momento). Haber hecho trizas el escudo fuera de mí. Entonces entendería tantas otras cosas! O me declararía ignorante. O realmente (y felizmente) lo sería. Pienso de una u otra manera en el año que se va. Es inevitable, se cambia por otro nuevo, con otras historias distintas. De repente parece raro en mí, pero aparece ese miedo al desapego, ya no quiero más cambios. Ahora tengo miedo de lo que no soy capaz de ver claramente. Tengo miedo de lo... desplazada que me siento, como si ya no tuviera importancia. Como si mi valor se hubiese ido con el líquido amniótico. Como si nunca hubiera existido.
De repente soy invisible inclusive para mí. Ni yo misma soy capaz de verme claramente. Cuesta converncerme de lo contrario. Cuando mi habitualidad cambió tan drásticamente que no logré aferrarme a nada que pareciera formar parte de mi mundo.Todo se volvió oscuro y tenebroso y ya no habían (en un momento) brazos amables para mí. No los que yo quería.
Frost dijo que "el bosque se dividía en dos caminos y yo tomé el menos recorrido. Y eso lo cambió todo". Es cierto. Este año vinieron cambios tras decisiones. Cambios inesperados y decisiones forzadas. Me obligué a mí misma a ser más fuerte de lo que era, porque no quería decepcionarte más.
Apareciste tú. Inocente, maravillosa en mi vida, en "nuestra" vida. Y pese a lo feliz que soy a tu lado, no puedo dejar de reconocer que ha sido tan difícil. Que mis confianzas me han dado la espalda sólo por un poco más de superficialidad. Que derepente me volví obsoleta y nadie más quiso pensar en eso. Como un artículo eléctrico en mal estado. Me sentí tan desechable y en medio de toda esa locura estaba todo tan claro. Los apoyos que parecían muestras de misericordia ante una figura que no la necesita. En enero lo tenía todo. Y ahora lo tengo también.
Una vez el Manuel me dijo algo que era muy cierto. Algo que ambos teníamos en común. Dijo que ambos lo teníamos todo, menos lo que queríamos. Tal vez ahora no lo recuerde, pero debería saber cuánta razón tenía.
Has llenado mi vida de nuevos colores, Antonia. Tantos que quizás me atosigan un poco. Me sofocan y me llevan a parajes poblados de buenos momentos (y me confunden). Tu sonrisa al encontrarme llena casi todos mis espacios, y sin embargo no puedo deshacerme de esta tristeza. Lo siento, lo siento tanto! No podría considerarme malvada, pero tampoco podría jactarme de ser una buena persona. Nadie lo es, mucho menos el que se jacte de ello.
Tal vez el problema es toda esta indiferencia. Lo desechable que me hace sentir a veces. No lo entendería aunque se lo explicara, principalmente porque no soportaría pensar que tiene la culpa.
De repente yo misma me siento culpable. Me siento abandonada por volverme aburrida, por ser ahora una carga social. Qué me importa decirlo ahora? Debería importarme? Sé lo que pasará de todas maneras. Todos seguiremos en esa dinámica hipócrita de hacernos los tontos. Yo seguiré con mis planes. Él seguirá con su culpa, con esa manera extraña de ver la vida, diciéndose a sí mismo "pudiste tenerlo todo y la cagaste" como si ya nada más tuviera solución. Y tu? Tú seguirás floreciendo en medio del desierto de nuestras tribulaciones. Seguirás siendo líneas para él y concepto para mí. Cuestionamiento eterno de los actos pasados (porque nunca serán errores). Lo que hice, lo que no hice, lo que hago en este momento, sirvan incluso para llenar líneas en otros espacios o para alimentar egos que parecieran desgastados por el odio y el despecho. Esas valentías infantiles que la gente tiende a valorar cuando les pones retórica por todos lados.
Este año dejé de ser parte de todo lo que era parte, y he buscado entre los escombros de mi mundo algo que valga la pena. Ha sido tan terrible como lo describo? Tal vez, tal vez siga el sendero de mi mente tan cansada ahora. El corazón agotado de sentir sin ser sentido. De complacer sin complacencia.
Tal vez lo único que realmente me dolió de este año tan complejo emocionalmente es el hecho de sentirme desechable, luego de que se cayeran todas las máscaras. Este año aprendí que nunca fui tan valiosa como lo pensé. Porque la lápida de mi yo anterior no tiene las flores que esperé.
No es tan triste como suena, sólo es doloroso. De repente me encantaría no estar a la defensiva-ofensiva. Me gustaría dejarme caer en esos afecto que alguna vez sentí verdaderos. Pero no puedo. Él acabó con esa capacidad.
Tu tía va a molestarse cuando vea esto, porque para ella yo no debería estar triste. Pero lo estoy, pese a que también pienso que no debería estarlo.
Desaparecer de la vida de alguien que no puede desaparecer de tu vida es casi tan doloroso como se oye, pero es que a nadie más le importa? no, creo que no.
Por eso la vida sigue cuando estás muerto, porque vivo no puedes soportar que la vida siga a tu alrededor. Que tu propia vida siga sin tí. Que nadie te extrañe, cierto?. Que a nadie le hagas falta luego de todo lo demás. Te hace pensar que todo lo demás era mentira, que fuiste idiota, que fuiste parte de una gran estafa. Que nada más maduró.
Entonces, con lágrimas en los ojos, me despedí de Nuncajamás. Y de lo feliz que fui ahí.
- Sabes por qué Wendy se fue de Nuncajamás?.
- Porque sus papás estaban llegando a la casa?.
- Porque, pese a que lo pasaba muy bien ahí, tenía que continuar.
Y yo lo único que quería era que todos continuáramos.
Frost dijo que "el bosque se dividía en dos caminos y yo tomé el menos recorrido. Y eso lo cambió todo". Es cierto. Este año vinieron cambios tras decisiones. Cambios inesperados y decisiones forzadas. Me obligué a mí misma a ser más fuerte de lo que era, porque no quería decepcionarte más.
Apareciste tú. Inocente, maravillosa en mi vida, en "nuestra" vida. Y pese a lo feliz que soy a tu lado, no puedo dejar de reconocer que ha sido tan difícil. Que mis confianzas me han dado la espalda sólo por un poco más de superficialidad. Que derepente me volví obsoleta y nadie más quiso pensar en eso. Como un artículo eléctrico en mal estado. Me sentí tan desechable y en medio de toda esa locura estaba todo tan claro. Los apoyos que parecían muestras de misericordia ante una figura que no la necesita. En enero lo tenía todo. Y ahora lo tengo también.
Una vez el Manuel me dijo algo que era muy cierto. Algo que ambos teníamos en común. Dijo que ambos lo teníamos todo, menos lo que queríamos. Tal vez ahora no lo recuerde, pero debería saber cuánta razón tenía.
Has llenado mi vida de nuevos colores, Antonia. Tantos que quizás me atosigan un poco. Me sofocan y me llevan a parajes poblados de buenos momentos (y me confunden). Tu sonrisa al encontrarme llena casi todos mis espacios, y sin embargo no puedo deshacerme de esta tristeza. Lo siento, lo siento tanto! No podría considerarme malvada, pero tampoco podría jactarme de ser una buena persona. Nadie lo es, mucho menos el que se jacte de ello.
Tal vez el problema es toda esta indiferencia. Lo desechable que me hace sentir a veces. No lo entendería aunque se lo explicara, principalmente porque no soportaría pensar que tiene la culpa.
De repente yo misma me siento culpable. Me siento abandonada por volverme aburrida, por ser ahora una carga social. Qué me importa decirlo ahora? Debería importarme? Sé lo que pasará de todas maneras. Todos seguiremos en esa dinámica hipócrita de hacernos los tontos. Yo seguiré con mis planes. Él seguirá con su culpa, con esa manera extraña de ver la vida, diciéndose a sí mismo "pudiste tenerlo todo y la cagaste" como si ya nada más tuviera solución. Y tu? Tú seguirás floreciendo en medio del desierto de nuestras tribulaciones. Seguirás siendo líneas para él y concepto para mí. Cuestionamiento eterno de los actos pasados (porque nunca serán errores). Lo que hice, lo que no hice, lo que hago en este momento, sirvan incluso para llenar líneas en otros espacios o para alimentar egos que parecieran desgastados por el odio y el despecho. Esas valentías infantiles que la gente tiende a valorar cuando les pones retórica por todos lados.
Este año dejé de ser parte de todo lo que era parte, y he buscado entre los escombros de mi mundo algo que valga la pena. Ha sido tan terrible como lo describo? Tal vez, tal vez siga el sendero de mi mente tan cansada ahora. El corazón agotado de sentir sin ser sentido. De complacer sin complacencia.
Tal vez lo único que realmente me dolió de este año tan complejo emocionalmente es el hecho de sentirme desechable, luego de que se cayeran todas las máscaras. Este año aprendí que nunca fui tan valiosa como lo pensé. Porque la lápida de mi yo anterior no tiene las flores que esperé.
No es tan triste como suena, sólo es doloroso. De repente me encantaría no estar a la defensiva-ofensiva. Me gustaría dejarme caer en esos afecto que alguna vez sentí verdaderos. Pero no puedo. Él acabó con esa capacidad.
Tu tía va a molestarse cuando vea esto, porque para ella yo no debería estar triste. Pero lo estoy, pese a que también pienso que no debería estarlo.
Desaparecer de la vida de alguien que no puede desaparecer de tu vida es casi tan doloroso como se oye, pero es que a nadie más le importa? no, creo que no.
Por eso la vida sigue cuando estás muerto, porque vivo no puedes soportar que la vida siga a tu alrededor. Que tu propia vida siga sin tí. Que nadie te extrañe, cierto?. Que a nadie le hagas falta luego de todo lo demás. Te hace pensar que todo lo demás era mentira, que fuiste idiota, que fuiste parte de una gran estafa. Que nada más maduró.
Entonces, con lágrimas en los ojos, me despedí de Nuncajamás. Y de lo feliz que fui ahí.
- Sabes por qué Wendy se fue de Nuncajamás?.
- Porque sus papás estaban llegando a la casa?.
- Porque, pese a que lo pasaba muy bien ahí, tenía que continuar.
Y yo lo único que quería era que todos continuáramos.

