martes, 30 de septiembre de 2008

Un lugar seguro.

Es martes. Hace frío. Es temprano. Son 38 semanas. Es la última vez que te dedique líneas sin mirarte a la cara. Desde esta noche dejarás de ser una incertidumbre física, para convertirte en una certeza, en una persona natural, en un miembro familiar de cuerpo presente.
Todos dicen que estoy muy tranquila, pese a que también estoy muy ansiosa. Sin embargo, estoy súper confiada en que las cosas saldrán bien, porque hasta ahora ha sido así. Estamos solas ahora, porque es muy temprano y todos han partido a hacer sus rutinas. Me aconsejaron no moverme demasiado, así que, para variar estoy en cama. Mañana también lo estaré, pero la diferencia es que probablemente para esta hora ya estés a mi lado.
El mundo a nuestro alrededor te espera ansioso y nuestro círculo más cercano te espera con tanto cariño pese a las tribulaciones obvias de todo lo demás. Hemos peleado para estar aquí, aunque no lo parezca. Hemos sufrido y hemos reído. He llorado mucho y a la vez poco para el estado en el que me encuentro. He sido dura e inflexible, y a la vez sorprendentemente compasiva. Puedo decir que me volví un ser humano para tí y no mentiría. Puedo decir que me trajiste a la vida otra vez y no estaría exagerando. Puedo decir que eres el centro de mi mundo y nadie, absolutamente nadie, sería capaz de decir que estoy en un error.
Te espero con ansias, con amor y con un poco de miedo del futuro que nos espera. Durante estos meses la gente a mi alrededor ha mostrado esas facetas en la adversidad que son apreciables solamente en raros momentos de su vida. Hemos visto brillar los rostros de algunos, mientras que otros se han sumido en una negación idiota y un tanto primitiva. En el mundo todo lo palpable es real, no porque algo sea más duro y difícil será real y otra cosa no lo será. Un abrazo es tan real como una bofetada y me decepciona un poco ver que algunas personas no entiendan eso. Que tomen el lado trágico y difícil de la situación un poco para autocompadecerse y proyectar una falta de valor un poco inconsecuente. Del alguna manera gracias a tu llegada a este mundo he sido capaz de encontrarme con estas muestras de realidad idiota. Con quienes son capaces de llenarse la boca con palabras de cariño para luego maldecir sus fortunas como si su vida hubiese acabado. Cada uno tiene derecho a pensar como quiera, eso es muy cierto, pero no sería más fácil asumir el riesgo en lugar de repetírselo en la cabeza como si se golpearan repetidas veces con la misma pared? Es cierto, la pared seguirá ahí, no se puede atravesar, pero sí se puede rodear para pasar al otro lado. Parece tan complejo?
Durante todo este trayecto de 38 semanas, también aprendí a valorar la concepción medio torcida que la gente tiene de mí (y de tí por añadidura). Al final, era más mala de lo que pensaba sólo por el hecho de ser franca. Era mucho más insensible por el hecho de parecer indiferente. Pero realmente lo era? Estoy segura de que ya no seré más lo que fui, porque uno nunca es lo que fue y jamás llega a ser lo que será. Uno ES, así como tú eres dentro de mí libre de culpas y exenta de dolores y sufrimientos. Llegarás a este mundo para amar y ser amada, ser envidiada y envidiar. Llegarás a buscar tu camino y llenar de nuevos colores el mío. Vas a caerte y levantarte, llorarás y reirás con la intensidad de tus nuevas emociones. Acallarás las inseguridades de todos con tu historia, junto con seguir demostrando ese valor que desde muy muy pequeñita has mostrado al mundo diciendo que no te importa nada más que llegar junto a nosotros, haciéndolo todo mucho más fácil.
Te queda tan poco! Nos quedan horas para conocernos. Es extraño haber hecho este balance en una mañana fría como esta. Pero está bien, como todo lo demás.
Nino está aquí junto a nosotras, sentadito junto a la cama. Esperará también?


Necesito encontrar, todos los misterios que te han hecho grande
Mirarte sin hablar, atento a esta explosión de celebridad
Tú eres mi luz, tú me distraes cuando estoy concentrado

Pero sé...

Sé que algunos te encuentran ingenua e incluso tirando a trivial
Hacen ver que no vales la pena, que eres alienante, que eres superadictiva
Otros que eres embaucadora, y la más eficaz ruborizante
Pero sé, que por lo pronto, tú a todos les haces volar

Quiero saberlo todo de ti, ser parte de tu vida, quiero
Memorizar tus recuerdos, investigar lo que has vivido
Quiero tenerlo todo de ti, los llantos y también las sonrisas, quiero
Esconder las verdades, y rastrear las mentiras

Quiero conocer cada segundo, cada detalle, cada micra
Darte la vida

Como me haces olvidar que a veces no tengo espacio
Y como te echo de menos cada mañana cuando a pasadas las 8 me voy
Sólo pienso en ti, solo en tu obviedad adictiva
(La casa Azul (traducido para tu tía favorita, que te espera al punto de la histeria)).-

miércoles, 24 de septiembre de 2008

20%.

37 semanas. Tal vez menos. Esta semana es mi cumpleaños y el médico me molesta con eso de que "probablemente lo celebres con una muñeca". Estamos en la cama de mi mamá, que se ha vuelto escenario habitual para todas las cosas que me gusta contarte en este espacio. No duermo tan bien como antes, pese a que me siento muy cansada. Quiero comer sandía. Ahora esa polera prenatal que no parecía tener sentido, lo tiene. Muchas cosas que parecían no tener sentido ahora lo tienen.
Ahora como que todo lo demás se viene encima como un gran manojo de cosas. Pienso en las personas que nos rodean y en todas sus historias. Las tomo y las acaricio con esa lejanía que ahora experimento de todo lo demás. Me siento ajena a todo y a todos, nunca realmente importante, pero para nada insignificante. Esa sensación de dejarse estar en medio de todo lo demás. No estoy triste, pese a que estas líneas quieran parecerlo. Supongo que sólo he tenido demasiadas pesadillas. Estoy cansada y probablemente un poco asustada por esos temas tan triviales que derivan de algo tan común como la práctica del "alumbramiento" (parir, dar a luz, pero nunca "mejorarse").
Sabes? A veces tengo miedo del mundo. De ese mundo extraño que se agranda y se vuelve pequeño e insignificante. De la gente que te mira de reojo y de la que espera mirarte a los ojos. Pienso de la manera más egoísta del mundo que en muy poco tiempo ya no seremos sólo las dos. Ya no seré yo tu única conexión con el mundo, pronto, muy pronto podrás descubrir este mundo raro a veces feo y a veces bello con tus propios sentidos. Verás con tus propios ojos a todas esas personas que alguna vez has escuchado, oirás más de lo que yo pueda mostrarte con tus propios oídos, y los aromas del mundo llegarán directamente a tu nariz, mientras que las formas y las texturas se posarán en tus manos y acariciarán las plantas de tus pies.
Yo sólo te espero, tal vez menos temperamental de lo que realmente soy.
Lo de ayer fue una mezcla de todo. Sentir que todo comienza a terminar para comenzar otra vez. Sentir que no sólo he dejado mis miedos a un lado, sino que también sentimientos y personas de esos que parecían tan valiosos en un comienzo. Terminé volviéndome mucho más calculadora en lugar de dulce y adorable. No es ni bueno ni malo: ES, al igual que tú.
Creo que más que temerle al mundo, le temo a lo que el mundo pueda hacer contigo, le temo al daño, le temo a que seas víctima de un pasado que no te corresponde, que seas de alguna manera partícipe en historias que no se relacionan para nada con tu felicidad. Le temo a que seas la hoja en blanco de todos los demás (incluso de mí).
Estoy ansiosa. Nerviosa. Escandalosa. Temerosa. Feliz. Impaciente. Tranquila. Disimuladamente desesperada.
Sigo pensando en la gente y en sus circunstancias. Sigo sacando inteligentes conclusiones. Tú te sigues moviendo para todos lados y yo sigo sin entender claramente el significado de la vida.
Mis espectativas siguen donde las dejé, desperdiciando horas de sueño probablemente.

Sobre el 20%... el médico dijo "Pide hora para el martes, pero sinceramente creo que tienes un 20% de posibilidades de llegar al martes".

sábado, 20 de septiembre de 2008

Vacaciones de Septiembre.

Que de vacaciones no han tenido mucho porque aquí nos tienen estudiando para un profesor que es como el grinch de las vacaciones.
El 18, luego de las respectivas celebraciones y que mi tío me prguntara al menos 17 veces si ya era hora de irnos a la clínica, nos quedamos viendo una de esas películas raras que terminan como en nada y que por eso acaban en el estante de "cinearte". Era una película rara con un viejito enamorado, una anciana sin memoria y un cuadrapléjico malvado (ah, y Olimpia Dukakis). Me gustó cuando el anciano la definió como "distante y directa... dulce e irónica", porque yo me sentía así (o tal vez aún lo sienta). Detalles.
¿Y si pudiéramos olvidar los detalles de nuestra vida para quedarnos sólo con los afectos (así como la viejita con alzheimer)? Suena bonito, pero sería un poco catastrófico sentir afecto por alguien sin recordar exactamente por qué. Me gusta saber por qué la gente que está a mi lado lo está. No sé si me gusta recordar, pero la verdad es que no me atormenta tanto como se supone que debería (se entiende?).
A veces tengo ganas de salir volando por la ventana, irme lejos un segundo y después volver para saber qué pasa. debe ser ese encierro al que no estoy acostumbrada. Debe ser este cansancio que no conocía. Siempre he proyectado esa seguridad frente a quieres me rodean, esa firmeza que espero tener simplemente porque es el único modo de vivir que conozco. Me cuesta mucho llorar, y una vez que empiezo, sinceramente no sé cómo detenerme. Desde que estás en mi mundo he tenido esa sensación de añoranza y pequeñez en más de una ocasión, pero como no sé qué hacer exactamente con ellas las hago a un lado, bloqueándome para todo el mundo, creyendo que es lo mejor. En verdad no quiero hacerte más daño del que ya te he hecho y del que seguramente te haré con las mejores intenciones de este mundo.
En realidad esta introspección no tiene mucho objetivo. Mis palabras en general en estos espacios no suelen tener objetivos muy claros. Pero yo dije que haría tuyas mis inseguridades para que, tiempo después, pudiéramos reírnos juntas del pasado como corresponde. Eso es lo que hago.
No estoy feliz todo el día, pero en realidad soy feliz todos los días. Hay momentos en que parezco derrumbarme de manera invisible, en que siento que no aguanto más. Es cierto, no puedo estar de pie todo el tiempo. No puedo tener los ojos secos y los puños sin apretar todos los días. No puedo tener una respuesta para todo, pero me gusta saber incluso aquellas cosas que me duelen tanto. Prefiero saber dónde estoy parada, que envenenarme en esas ilusiones que a la larga son sólo puñaladas en la espalda.
La verdad es que en este momento sólo estoy cabreada con tanta lectura.

"Dificil, no rendirse y llorar,
Cuando cada ideal que intentaste
Fue errado.
Pero debes
Seguir adelante.

Es dificil,
Pero sabes que vale la pena pelear,
Porque sabes que tienes la verdad de tu lado,
Cuando las acusaciones vuelan.
¡Aguanta!
No te asustes por lo que ellos digan.
¿A quien le importa lo que los cobardes piensen? en fin,
Ellos entenderan algun dia,
Algun dia.

Es dificil,
Dificil, cuando estas aqui sola
Y los demas se han ido a casa.
Dificil saber exactamente de lo equivocado
Cuando toda la objetividad se ha ido
Se ha ido.
Pero sigues
Adelante." (Yann Tiersen).

lunes, 15 de septiembre de 2008

Crazy Sunshine.

36 semanas. Faltan 4 semanas. Cada vez menos qué esperar y cada vez más qué decir.
Haciendo espacio entre el millón y medio de cosas que se interponen entre el resto de la pieza y yo, aparecen siempre esos atisbos de pasado que no sueles recordar con claridad. Esos pedazos de papel que golpean pequeños sectores en la memoria y que generalmente hacen que te sonrías de haber estado en algún momento en esa situación. Yo de todas maneras les regalo aunque sea las más tristes sonrisas, pero alguna vez tendrás que entender eso.
Hoy nos costó mucho levantarnos, la de ayer fue una noche muy larga, aunque el día hubiese sido brillante. Hoy también el sol apareció de la nada para iluminar nuestro encerrado día, y la noche vuelve a helarme la punta de la nariz.
Te seguimos esperando cada vez más ansiosos. Cada vez con más deseos de conocerte. Por un lado me siento un poco loca con este vínculo sólo entre nosotras dos. Un lazo que posiblemente en el futuro extrañaré, cuando alguien más tome tu corazón para sí mismo. Ya habrá tiempo para pensar en eso. Tiempo es lo que más tenemos, si miramos hacia atrás será tiempo perdido, pero para adelante, aún tenemos toda una eternidad.
Estoy cansada, es cierto, pero es otro tipo de cansancio. Es como si estuviera felizmente cansada, como si en verdad no tuviera importancia (sé que estás pensando que probablemente me drogo con el tema de las hormonas... y probablemente sea cierto). Miro a la gente mirarnos con sorpresa en la calle, los oigo llenarse la boca con nosotras, conmigo por tenerte, contigo por existir. Luego los veo acercarse y llenar todas sus curiosidades para darse cuenta de que en verdad no es nada del otro mundo. Sólo el momento marca la diferencia.
Entiendo que estés ansiosa por conocer el mundo porque, con todo, es un gran mundo, lleno de colores, formas, olores, personas, actitudes, cariño y muchas cosas por hacer. Un mundo entero por experimentar. Cuando llegues todo será nuevo para tí, desde tu propia fisonomía hasta tu forma frente a un espejo. Todo parecerá magia ante la ingenuidad de tu estado y bueno... todos estaremos ahí para hacerte compañía.

"Y es que recuerdos siempre habrá
Pero no valen para nada más
Que para establecer ratios de felicidad
Y poderlos comparar.
(...)
Vamos a querernos más
Y a cuidarnos sin parar
Pues aún quedan muchos años para la inmortalidad
Así que vamos a comer
Hay cena preparada en la sartén".
(La Casa Azul)

sábado, 13 de septiembre de 2008

Las hormonas buenas y las neuronas malas.

"¡No me habían enviado aquí para ver ángeles! No me habían enviado aquí para soñar con ellos, ni para oírlos cantar. Había sido enviado para vivir. Para respirar y sudar y tener sed y, a veces, para llorar. Y todo cuanto me sucediera, grande o pequeño, era algo que yo tenía que aprender. (...)
Casi me reí.
Era tan sencillo, tan hermoso. Ojalá pudiera retenerlo en mi mente, ese momento de lucidez, no olvidarlo con el paso de los días, no olvidarlo pasara lo que pasase, no olvidarlo jamás." (Anne Rice)

Ya no salgo a carretear. Es raro, pero no me quita el sueño. Me aburre sí estar tanto tiempo en la casa, aunque tenga más cosas que hacer (aquí es donde indirectamente pido visitas para no aburrirme tanto!). La sola idea de desplazamiento me cansa, es en verdad patético, pero no parece ser lo mismo contigo, porque te mueves de allá para acá, aunque no pase nada que te llame la atención. Me imagino lo aburrida que debes estar aquí adentro, cada vez con menos espacio. Pero aún debes esperar un poco más. Sólo un mes, no es nada, has estado ahí casi 9 de ellos. Hagamos un trato, yo me quedo quieta en la casa y tu te quedas quieta ahí adentro, ok?

Mis cercanos dicen que ahora soy más dulce. Lo soy? La verdad es que es como si nada me importara al punto de no amargarme por eso. O sea, mis estados anímicos pasan de la felicidad idiota, al enojo sin motivo, sin nada en medio. O lloro, o me indigno o me río, o simplemente soy indiferente. Es bastante raro afectarme con algunas cosas que antes me eran indiferentes, y sobretodo no maldecir de todo corazón. Sí, es cierto, ya no maldigo.
Serán las hormonas? Todo esto es un mágico acto hormonal? Es como si derepente me hubiese humanizado, pero sinceramente no siempre es el mejor momento. No puedo ser amable cuando necesito de verdad ser miserable y egoísta.

Hoy estaba en el mall con mi familia y mientras miraba un vestido en una talla que me quedara, me vinieron contracciones. Espero que no hayas salido a la Gabo con eso del amor al parque arauco, pero fueron 20 minutos en los que sentí mucho miedo. Mi mamá estaba muy nerviosa y posiblemente aún lo esté. Estoy desde su cama contándote esto, demasiado adolorida como para levantarme y demasiado asustada como para quedarme dormida. Una contracción es una puntada muy fuerte bajo el ombligo. Te toma y te atonta, te anuda la garganta y te asusta. Te movías tanto que pensé muchas cosas. Seguramente te puse nerviosa y te atolondraste tanto como yo, porque de tanto moverte me pusiste el pie entre las costillas y ambas colapsamos. Y mi papá manejaba y mi mamá quería llamar al médico y yo llamaba a la calma. Yo? a la calma?? Otra vez las hormonas!

jueves, 11 de septiembre de 2008

La certeza sensible.

Debo explicar esto, cierto?
Cuando comenzaste a existir no eras ni él ni ella. No eras Antonia, no eras Sebastián. Eras Feto.
A nadie le gustaba que te dijera así. A mi me daba igual.
No eras la guagua. No me gusta esa palabra.
No eras el bebé. Qué siútico, gaia!!
No eras "hijo". Podías ser "hija".
Eras el Feto. MI Feto. El Nasciturus. MI Nasciturus.
No era realmente importante saber ese tipo de cosas. No era realmente importante que tuvieras una denominación tan genérica como esa. Seguías aquí como sigues ahora, importando y pesando lo mismo (bueno, en verdad cada vez pesas más).Cada vez más notoria, pero cada vez más presente en mi vida y en la de quienes sienten algo por tí (sea bueno o sea malo, hay de todo en este mundo, desde personas realmente sensatas que te respetan, otras realmente amables que te adoran y otras realmente estúpidas que seguramente deberían optar a algo mejor que hacer con el pobre esbozo de sus vidas).
Es el vilipendiado 11 de Septiembre. Ya entenderás por qué. Se oyen ruidos lejanos que parecen disparos. Un silencio. Una ambulancia (Ok, puede que más que parecerlo, efectivamente lo sean). Entonces recuerdo que todos los sonidos del mundo parecen llamar poderosamente tu atención. Mi voz, la voz de las personas que te hablan, la tele, el teléfono, la música, las conversaciones, el sonido de las alarmas, los maullidos del gato, todo parece ser para tí motivo de atención. Las voces de los profesores en el aparente silencio de las aulas. Todo es tan nuevo para tí. Entonces espero ver tu cara cuando todos esos sonidos tengan una forma, tengan un rostro para reconocer.
Volviendo a lo de la denominación... Nadie quería que te dijera Feto, pero yo tampoco aceptaba que alguein llegara y te dijera "asunto". Nasciturus estaba bien, de todas maneras eres técnicamente una "no nacida", y yo soy la única que puede decirte calamar. Entonces llegó mi primo y en un arrebato de originalidad te definió como lo que eras antes de ser la Antonia.... "Una Certeza Sensible": Cuadraba con todas tus características (o como diría House "explica todos los síntomas"). Estabas ahí, podía sentirte, pero nada más. Ahora sigues siendo una certeza sensible... pero creo que además eres una certeza sensible visible.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Una Anto y un Después.

35 Semanas. Exactamente la mitad de la cuenta regresiva. Ayer fue 7 por quinta vez desde que todo este camino comenzó oficialmente. Entonces eras mucho menos que ahora, pero lo importante es que eres, has sido y espero ansiosa ver cómo serás. Eras un calamar entonces, con unos brazos chiquitos y la cabeza grande. Aleteando en un espacio que cada vez se te reduce más. Has crecido mucho y contigo he crecido yo también en este camino que tú trazaste y que me corresponde pavimentar, porque fuiste tú quien realmente se aferró a la idea de vivir. Fuiste tú quien comenzó el camino, yo produje las circunstancias (fueran las que fueran).
Pongo estas palabras aquí y ahora, porque estoy segura de que harás uso de ellas en algún momento. Haré tuyas mis inseguridades para que ambas podamos reírnos del pasado. Como debe ser.
Estás aquí conmigo (dentro de mí para ser más precisa), esperándonos la una a la otra, sin importar demasiado lo demás, escuchando sin atención a los demás, dependiendo tal vez de lo que digan, si es que realmente dicen algo (a veces sólo mueven la boca y emiten algunos sonidos, otras veces suelen llenarse la boca con moralidades que parecen envidias no superadas, y en los menores casos son esos innecesarios buenos consejos, útiles pero irrealizables por el alto calibre de su racionalidad). En la universidad eres prácticamente un personaje (para bien o para mal), mis compañeros, mis amigos, disfrutan hablándote del futuro, sobre todo lo que harás y verás. Tú puedes escucharlos, pero no los entenderás hasta dentro de algunos años (o tal vez nunca lo hagas). No siempre hemos estado así de tranquilas. No siempre lo estaremos.



Aquí te cuento entonces lo que ha pasado, lo que pasa y lo que espero que pase.