sábado, 13 de septiembre de 2008

Las hormonas buenas y las neuronas malas.

"¡No me habían enviado aquí para ver ángeles! No me habían enviado aquí para soñar con ellos, ni para oírlos cantar. Había sido enviado para vivir. Para respirar y sudar y tener sed y, a veces, para llorar. Y todo cuanto me sucediera, grande o pequeño, era algo que yo tenía que aprender. (...)
Casi me reí.
Era tan sencillo, tan hermoso. Ojalá pudiera retenerlo en mi mente, ese momento de lucidez, no olvidarlo con el paso de los días, no olvidarlo pasara lo que pasase, no olvidarlo jamás." (Anne Rice)

Ya no salgo a carretear. Es raro, pero no me quita el sueño. Me aburre sí estar tanto tiempo en la casa, aunque tenga más cosas que hacer (aquí es donde indirectamente pido visitas para no aburrirme tanto!). La sola idea de desplazamiento me cansa, es en verdad patético, pero no parece ser lo mismo contigo, porque te mueves de allá para acá, aunque no pase nada que te llame la atención. Me imagino lo aburrida que debes estar aquí adentro, cada vez con menos espacio. Pero aún debes esperar un poco más. Sólo un mes, no es nada, has estado ahí casi 9 de ellos. Hagamos un trato, yo me quedo quieta en la casa y tu te quedas quieta ahí adentro, ok?

Mis cercanos dicen que ahora soy más dulce. Lo soy? La verdad es que es como si nada me importara al punto de no amargarme por eso. O sea, mis estados anímicos pasan de la felicidad idiota, al enojo sin motivo, sin nada en medio. O lloro, o me indigno o me río, o simplemente soy indiferente. Es bastante raro afectarme con algunas cosas que antes me eran indiferentes, y sobretodo no maldecir de todo corazón. Sí, es cierto, ya no maldigo.
Serán las hormonas? Todo esto es un mágico acto hormonal? Es como si derepente me hubiese humanizado, pero sinceramente no siempre es el mejor momento. No puedo ser amable cuando necesito de verdad ser miserable y egoísta.

Hoy estaba en el mall con mi familia y mientras miraba un vestido en una talla que me quedara, me vinieron contracciones. Espero que no hayas salido a la Gabo con eso del amor al parque arauco, pero fueron 20 minutos en los que sentí mucho miedo. Mi mamá estaba muy nerviosa y posiblemente aún lo esté. Estoy desde su cama contándote esto, demasiado adolorida como para levantarme y demasiado asustada como para quedarme dormida. Una contracción es una puntada muy fuerte bajo el ombligo. Te toma y te atonta, te anuda la garganta y te asusta. Te movías tanto que pensé muchas cosas. Seguramente te puse nerviosa y te atolondraste tanto como yo, porque de tanto moverte me pusiste el pie entre las costillas y ambas colapsamos. Y mi papá manejaba y mi mamá quería llamar al médico y yo llamaba a la calma. Yo? a la calma?? Otra vez las hormonas!

1 comentarios:

Blogger Unknown ha dicho...

hubieses nacido antonia, la tarde estaba linda y soleada
asi como tú

15 de septiembre de 2008 a las 20:34  

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Inicio