domingo, 4 de enero de 2009

Similitudes.

Cuando llegué a la casa estabas durmiendo profundamente. Era tarde igual y mi mamá alardeaba con que te habías portado muy bien. Pese al evidente cansancio no tenía sueño y me senté a tu lado a verte dormir. A pasear un poco los pensamientos para que no se ahoguen dentro de la cabeza. Nunca me había fijado, pero te pareces tanto a él cuando duermes!
Entonces pensé en la sutileza del gesto, y en lo extraña e implícita que resulta la naturaleza en recordarnos así nuestros orígenes.
Te veías tan apacible que acabé teniendo tanto sueño como tú.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Inicio