martes, 7 de octubre de 2008

Hogar dulce hogar.

Eso y tribulaciones varias.
Han pasado ya unos días desde que estás en la casa. Eres bastante tranquila para todo el tumulto a tu alrededor. Siento que eres feliz, que te gusta tu casa y tu familia y tu gato, y tu cuna y tu tía y tu bisabuela y tu bisabuelo y tu abuela y tu mamá y tu papá y todo. Y me hace feliz verte así de tranquila. Todos los que te cuidan suelen quedarse dormidos a tu lado (incluyéndome) y eso podría parecer un problema, cuando en verdad no lo es tanto. Como muchas otras cosas.
Tienes una capacidad increíble para permanecer imperturbable durante varias horas, luego comes y vuelves a ese estado de calma que a todos les gusta mirar.
Estás muy apegada a mí y disfruto mucho eso. Te disfruto mucho sin hacer escándalo, supongo que por eso pareciera que no fuera tanto. Me encanta mirarte, dormir a tu lado, pasearte mientras miras el techo y mueves la boca para comer. Me encanta que seas tú la razón de todo lo demás. No importando nada más.
Luego comienzo a poner en orden mis emociones, no con respecto a tí, sino que a mí misma. Mañana será una semana desde que perteneces a este mundo como persona natural, así a vista y paciencia de todos, y han pasado un millón de cosas en mi cabeza y por qué no, en ese espacio en el pecho que tengo por corazón.
Sabes? a veces siento ganas de mandar todo el pasado atrás. De dejar de recordar lo que me hace volverme dura y fría. De no saber lo que sé para aprender a querer de nuevo. Siento ganas de mejorar... y luego se me quitan. Es difícil lidiar con la ambivalencia y con esa falta de certeza del mundo, cuando todo es gris y nada es blanco o negro. Solía disfrutar eso cuando no existía esa añoranza de lo demás. Ahora todo es completamente nuevo, pero diferente a la vez. No sé si será mejor y en verdad tampoco me interesa pensar en eso. A veces creo que soy demasiado drástica en mis juicios y eso me nubla la vista frente a muchas cosas, pero por otro lado siento que soy mucho más despierta de lo que parece y es muy difícil engañarme por eso.
Por ahora no quiero pensar tanto en el futuro. Quiero disfrutar esos momentos tan cálidos del presente. Disfrutarlos en el silencio de mi satisfacción.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Inicio