miércoles, 28 de enero de 2009

Las cartas.

Hoy estaba pensando en eso. Estoy ligeramente más aburrida que otras veces, pero ni siquiera eso parace molestarme demasiado.
Tú duermes porque no se te antoja hacer otra cosa y porque son las 11 y media de la noche.
Te duelen las encías, te van a salir los dientes, te has puesto tan odiosa como yo cualquier día lunes. Me echo de menos, Anto. Mucho mucho, pero mi mamá dice que le parece absurdo que me sienta mal por esas cosas, por mirar mi vida anterior como si hubiera un vidrio entre mis recuerdos y mi propio presente. A veces parece menos fácil de lo que queremos esperar que sea. A veces parece que realmente no servimos para esto. De repente estoy acostada, aprovechando que duermes, mirando hacia cualquier lado sin mirar nada en particular. me siento vacía emocionalmente, como si en estos tres meses todos los secretos de los vínculos entre las personas me hubiesen sido revelados. Nada me sorprende, nada me decepciona, nada me alegra realmente sin hacerme esperar a que lo malo suceda. Vuelves a ser el oasis en donde no debería haber desierto. Vuelves a ser el verdugo inocente.... inocente de todo y de todos.
volviendo a las cartas. Me gusta mucho recibir cartas. Es esa sensación de que alguien mató un arbolito para saber de tí de una manera cursi y poco renovada pero efectiva.
Yo te escribí muchas cartas cuando te esperaba y espero poder entregártelas algún día.
Busqué poemas, canciones y citas de libros para decirte como fuera lo importante que eres para mí. Sigo escribiéndote cartas ahora, para demostrarte de todas las maneras que conozco que eres para mí no sólo el cambio, sino también el comienzo.
De repente me siento muy abandonada.
Pero mi mamá dice que no debo sentirme así.
Y cubro la frase con tierra. No deja de existir, pero al menos no se ve.

viernes, 23 de enero de 2009

Lo encontré por ahí.

Para siempre a su lado caminar.-

Para siempre a su lado caminar,
lo más pequeño de nosotros dos.
Cerebro de su cerebro
y sangre de su sangre,
dos vidas y un sólo ser.

Para siempre probar este destino,
si es dolor, la mayor parte
si es dicha, entregar mi parte,
por este anhelado corazón.

Toda una vida para conocernos el uno al otro,
a quien nunca podremos conocer
y de vez en cuando un cambio,
llamado cielo,
raptos confraternizados de hombres
sólo para descubrir qué nos perturbaba.
Sin palabras.

(Emily Dickinson).

lunes, 19 de enero de 2009

De repente....

...Estoy haciendo el loco con todo. Sí, igual sí. Puede ser, no? todos colapsan en algún momento, sólo que yo tal vez debí colapsar hace ya harto rato... O tal vez no, no lo sé en verdad. Estos últimos días he recapitulado los últimos años y, sabes algo? creo que mi vida ha sido tan corta como consistente. He pasado muchas cosas y, más aún, las han pasado otros a través de mí, pero así es como funciona precisamente, como eres parte tú de mi vida y de mi historia y como lo soy yo, siendo autora tanto de estas líneas como de los ojos de su destinataria. Creo que... pese a decir mucho, me callé más de lo que debería. Tal vez callé todo lo que tuve que decir y dije todo lo que debía callar... Suena extraño, pero por otro lado, más real que muchas otras cosas. Estoy en un estado raro de mi conciencia, en el que no muchas cosas suelen tener importancia... pero puede ser mejor así, hablar y hablar sin saber de lo que estoy hablando... Sólo espero saberlo para poder explicártelo algún día.

Una.... "época blanca" como dijo una vez la Tamara antes de pasar como dos semanas vistiendo íntegramente de ese color. Eso es lo que tengo ahora en el corazón. Una época blanca, pero no vacía, sino que limpia de rencores y de afectos. Pensándolo bien es la prueba de un corazón gastado un poco por el calibre de las experiencias.
Esta semana aprendí muchas cosas, creo que de la única manera en la que suelo aprender cosas: por accidente y sin proponérmelo (y en conversaciones completamente irrelevantes)... Pero mejor aún, aprendí observando, observándote, observándome, observándolo, observándonos. Aprendí que la vida es kármica o tal vez demasiado equilibrada para todo (y para todos). Aprendí que la gente cambia y aprende, pero también aprendí que muchas cosas nunca cambian y algunas personas nunca aprenden. Aprendí también que hace mucho mucho mucho tiempo que no miro a lo más importante que tengo (junto a tí, claro).

Yo.

Porque también aprendí.... que todo el mundo rema para su lado.

miércoles, 14 de enero de 2009

y así nomas (sin título en verdad).

Seguimos en la playa... descansando, pensando, retozando en conclusiones obvias y por momentos dolorosas... pero por otro lado reales y necesarias. Qué tan amargo puede resultar entonces el sabor más dulce?Sabes? de repente quería hablar con él. Tomar el teléfono y decirle cualquier cosa, sólo para recibir a cambio un comentario igualmente irrelevante. Luego pensé que lo que en realidad quería era que él hablara conmigo, y me dio un poco de miedo pensar en eso.Comencé a navegar entonces a través del espacio virtual, paseándome en esas esquinas sucias para otros y completamente irrelevantes para mí. Toqué nuevamente esas murallas hechas de espejos rotos y, voluntariamente me hice daño con su dolor. Me marqué las manos con su miseria maquillada tan infantil (y por ello inocentemente) de instinto de superación. Pero también encontré entre sus inconstancias otro dato interesante: vi relucir valientemente el valor de mi constancia. Sucia, gastada, parchada, pero constante. Lo cual no era tan malo.Mientras paseaba por esos parajes tan extraños y (para mí) hostiles comencé a sentirme estúpida y un poco masoquista (bastante en verdad). Tú haces rabiar a mi abuela, balbuceándole cualquier otra cosa en realidad, ajena a todo lo que pasa por mi mente y por la pantalla de mi computador.Hoy te quemaste un poco la carita y te ves chistosa. No te molesta demasiado así que a mí tampoco. Evidentemente mi mamá no ha perdido la ocasión para poner el grito en el cielo por casi cualquier cosa. Pero eso sí que es harina de otro costal mucho más grande y pesado.Desde hoy en la tarde, mientras miraba la nada pensando en todo me di cuenta de que la cotidianeidad se había perdido y, mientras en mi memoria se alineaban los recuerdos de los meses pasados.... apareció ante mí lo que antes no había querido ver... tan gastado que ahora no importa.

domingo, 11 de enero de 2009

Playeando... (sí, de playa).

Te asustó el sonido de las olas. Tranquila, sólo son olas. Te asustó el sonido del timbre del departamento. Tranquila, sólo es el timbre del departamento. Cuando uno tipifica las cosas o les da un nombre tienden a ser menos tenebrosas que al principio. La magia está en saber, al parecer, sobre estas cosas (no sobre todas, porque pese a que sé lo que quiere decir "maternidad", me sigue asustando). Pero no tengo muchas ganas de divagar sobre esos temas (esta vez al menos). Estamos en la playa, voluntariamente contra nuestra propia voluntad, porque nadie me obligó a obedecer a mi mamá, y porque siento que necesitaba cambiar de aire (solo que al prender el computador las distancias se hacen mucho menos notorias y eso tiende a ser un poco complicado).
Con el avanzar del año, avanzan también los proyectos. De repente siento que las cosas han marchado tranquilas y eso me llena de conformidad. De repente me di cuenta de que no tenía más fuerzas para seguir luchando, y eso no fue tan malo como yo lo creí. Ya no estamos en los tiempos en los que sólo dependes de tu fortaleza para no ser débil ante los demás. De repente y pasan otro tipo de cosas. De repente te dicen "sabes? te hacía falta este descanso".
Contigo me volví humana, creo que te lo dije una vez, cuando no habías visto la luz del mundo y ni siquiera te asomabas con forma de barriga. También pensé en cambiar el blog que tenía por otro, pero en verdad cual es la gracia de cambiar de espacio para escribir lo mismo? no tiene mucho sentido en verdad y.... hacerse otro blog es una lata.
Cuando creé este blog era porque quería dedicarte palabras a tí, y aún quiero hacerlo. Quiero dedicarte este espacio a tí y a nadie más, quiero que sepas lo que yo sentí, aunque no fuera todo taaaan agradable. Pero así fue y no es malo.
El año que se fue aprendimos muchas cosas, bueno yo aprendí y tú has ido descubriendo lentamente el significado y valor de todo.
No tengo ganas de explayarme más, estoy escribiendo una historia. El otro día vi Crepúsculo y la encontré tan mala que pensé "yo también tengo una historia qué contar" y si a Stephanie Meyer le hicieron una película... yo quiero mínimo una miniserie en el HBO o algo así.

domingo, 4 de enero de 2009

Similitudes.

Cuando llegué a la casa estabas durmiendo profundamente. Era tarde igual y mi mamá alardeaba con que te habías portado muy bien. Pese al evidente cansancio no tenía sueño y me senté a tu lado a verte dormir. A pasear un poco los pensamientos para que no se ahoguen dentro de la cabeza. Nunca me había fijado, pero te pareces tanto a él cuando duermes!
Entonces pensé en la sutileza del gesto, y en lo extraña e implícita que resulta la naturaleza en recordarnos así nuestros orígenes.
Te veías tan apacible que acabé teniendo tanto sueño como tú.