"Mamá, u' pez!"
Pablina Viera* no es la persona más feliz del mundo. Yo tampoco lo soy, excepto hoy.
Hoy es un día especial. Yo lo sé, tú no lo sabes, y un puñado favorecido de personas también lo saben -para bien o para mal. Hoy inevitablemente es momento de análisis, de reflexiones y un poco de sacar cuentas. Las cosas han cambiado, claro está. Mucho, poco, para algunos nada (los más cretinos, supongo), pero eso ya no importan.
Si hoy pusiera frente a mí a quien era hace dos años, de seguro lloraría. No porque ahora ya no sea esa persona adorablemente miserable, sino por no haber sido más fuerte. Por no haber creído en la gente que decía "esto es sólo el comienzo", porque era verdad. Pero por otro lado creo que mi mayor error en la vida ha sido precisamente ese: CREER.
Y lo que yo quería decir no tiene la más absoluta relación con eso. Yo quería contar que hoy fuimos al supermercado a pagar una cuenta. Ibas caminando junto a mí, mirando a las personas, los autos, los árboles, las motos, y a la altura más o menos del Ocean's Pacific dijiste súper seria "Mamá, u' pez!". Efectivamente eran más o menos 3 ó 4 peces dibujados en la pared, a lo que yo respondí "Sí, es un pez, te gustan los peces?" "no." "me parece... y los autos?" "atos..." Entonces una persona pasó delante de nosotros con cara de risa. Y yo pensé en ese momento que me veía como todas aquellas personas que entablan conversaciones con sus hijos sobre temas que no tienen relevancia. Tal vez no íbamos a terminar hablando de peces... pero estábamos conversando mientras íbamos por la calle... Y cuándo iba a pensar yo que eso sucedería con tanta naturalidad??
Entonces recordé qué día era. Y por una vez en mucho tiempo me puse muy feliz de que el tiempo pasara. De que ya estuvieras más grande que la última vez que hablé sobre esto, que ya seas capaz de entenderme, que me busques, que me quieras (sobretodo que me quieras)... y pensé en que mi imagen ante el espejo también había cambiado. Mi imagen ante mí misma se ha ido transformando en algo que tal vez en unos años más tendrás toda la libertad de juzgar. Pienso mientras escribo esto, y pienso que hoy soy muy feliz, porque fui al supermercado y hablé con mi hija sobre las cosas que le gustan, sobre los peces, los perros y los autos. Pienso que en que tengo que almorzar rápido... y pienso que en algún momento seguiré hablando sobre esto.
(*) Pablina Viera no es más... que la mujer de la caja del supermercado que te miró, Antonia, y dijo "uy, qué inquieta".
(**) Hoy, damas y caballeros, se cumplen dos años desde que la mamá de la Antonia existe. Y el día era tan raro como hoy.
Hoy es un día especial. Yo lo sé, tú no lo sabes, y un puñado favorecido de personas también lo saben -para bien o para mal. Hoy inevitablemente es momento de análisis, de reflexiones y un poco de sacar cuentas. Las cosas han cambiado, claro está. Mucho, poco, para algunos nada (los más cretinos, supongo), pero eso ya no importan.
Si hoy pusiera frente a mí a quien era hace dos años, de seguro lloraría. No porque ahora ya no sea esa persona adorablemente miserable, sino por no haber sido más fuerte. Por no haber creído en la gente que decía "esto es sólo el comienzo", porque era verdad. Pero por otro lado creo que mi mayor error en la vida ha sido precisamente ese: CREER.
Y lo que yo quería decir no tiene la más absoluta relación con eso. Yo quería contar que hoy fuimos al supermercado a pagar una cuenta. Ibas caminando junto a mí, mirando a las personas, los autos, los árboles, las motos, y a la altura más o menos del Ocean's Pacific dijiste súper seria "Mamá, u' pez!". Efectivamente eran más o menos 3 ó 4 peces dibujados en la pared, a lo que yo respondí "Sí, es un pez, te gustan los peces?" "no." "me parece... y los autos?" "atos..." Entonces una persona pasó delante de nosotros con cara de risa. Y yo pensé en ese momento que me veía como todas aquellas personas que entablan conversaciones con sus hijos sobre temas que no tienen relevancia. Tal vez no íbamos a terminar hablando de peces... pero estábamos conversando mientras íbamos por la calle... Y cuándo iba a pensar yo que eso sucedería con tanta naturalidad??
Entonces recordé qué día era. Y por una vez en mucho tiempo me puse muy feliz de que el tiempo pasara. De que ya estuvieras más grande que la última vez que hablé sobre esto, que ya seas capaz de entenderme, que me busques, que me quieras (sobretodo que me quieras)... y pensé en que mi imagen ante el espejo también había cambiado. Mi imagen ante mí misma se ha ido transformando en algo que tal vez en unos años más tendrás toda la libertad de juzgar. Pienso mientras escribo esto, y pienso que hoy soy muy feliz, porque fui al supermercado y hablé con mi hija sobre las cosas que le gustan, sobre los peces, los perros y los autos. Pienso que en que tengo que almorzar rápido... y pienso que en algún momento seguiré hablando sobre esto.
(*) Pablina Viera no es más... que la mujer de la caja del supermercado que te miró, Antonia, y dijo "uy, qué inquieta".
(**) Hoy, damas y caballeros, se cumplen dos años desde que la mamá de la Antonia existe. Y el día era tan raro como hoy.


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