viernes, 31 de octubre de 2008

post-parto.

Un mes. Un mismo día uno, pero del mes anterior. 30 días en mi cotidianeidad. 30 días en la retina de quienes me rodean (ahora NOS rodean).
Hace un mes a esta hora todo en mí seguía difuso. Los recuerdos se han ido borrando a lo largo de los días. Los detalles desaparecen (lo sé porque el relato se hace más corto cada vez que lo cuento, como si en cada relato se cayera un detalle), pero no tiene demasiada importancia: el resultado de toda esa historia aún sigue ahí. Aún sigues aquí conmigo.
Las circusntancias no han sido del todo favorables, pero han sido. Eres hermosa desde todos los ángulos. Eres preciosa al dormir, al despertar, al buscar con esos ojitos enormes el origen de todos los sonidos. Eres realmente linda cuando te enojas, eres realmente linda cuando miras el televisor sin entender demasiado. En un mes mi vida entera parece haber pasado delante de mí en forma de miles de señales puestas delante de mis ojos. Situaciones, personas, recuerdos. Un pasado que cada vez se hace más lejano. Más parecido a una época distante. A una vida anterior (entonces recuerdo cómo odio ese concepto cobarde). En 30 días el mundo parece ser otro, la vida parece ser otra, las costumbres cambiaron. Ahora apenas puedo sentarme a escribir, porque pese a que son más de las 1 de la mañana, estás irremediablemente despierta. No tienes hambre, no tienes frío, no sientes dolor: simplemente quieres que te paseen.
A veces me siento distante de lo que fuera mi mundo. Me siento recortada en medio de las escenas. Sobrepuesta, como si antes hubiese estado en coma. Como si no hubiese existdo el tiempo. Las distancias aumentaron más de lo que pense. Me volví invisible en mi propio universo. Lo sabía, siempre lo supe. A veces duele.... pero no arrepiente.

Te veo dormir y pienso... pienso en lo feliz que me haces, en lo fuerte que me vuelves... y en el tiempo que me toma hacerte dormir!

jueves, 23 de octubre de 2008

Una mañana helada de cálida primavera.

No tenía la intención de poner aquí algo triste, pero necesito recordarlo. Además la vida está compuesta de cosas alegres y tristes, no? Cosas agradables al gusto y desagradables al tacto (si es que pueden ser palpables).
A veces siento que no lo estoy haciendo bien. Puede que sean las horas de sueño, puede que sea el hecho de que estoy sosteniéndonos a ambas prácticamente sola y eso en verdad resulta doloroso. No había sido capaz de admitirlo hasta ahora, pero no estoy durmiendo bien y me siento culpable cuando te molestas por algo, cuando lloras, cuando te duele la guata o incluso cuando siento que no te tomo bien en brazos. La cordura se va perdiendo junto con el sentido de la practicidad, y si bien todo esto no ha arrancado ni un mendrugo de mi alegría, estoy muy asustada de todo. Pero no puedo admitirlo, porque miro a mi alrededor y siento que todos esperan lo mejor de mí. Que todos esperan que no claudique ahora, que no me rinda, que no me canse, que no llore demasiado. La verdad no he llorado siquiera un poco. No es que ahora la dinámica sea inspirar pena diciendo que me siento sobrepasada, pero la verdad es que me siento sobrepasada. Siento como pesan en mi espalda las circunstancias de todos los demás. Siento como el amor que causas en la gente pareciera golpearme de una manera que no logro entender. Me parece amenazante como nunca antes me había amenazado cualquier otra cosa.
Quise que vieras sólo lo mejor de mí así que me deshice de aquel pasado escrito que tanto me acompañó. Sin embargo aún quedan las marcas. Aún quedan las miradas vacías y los momentos silenciosos en los que quieres que el entorno desaparezca. Borré el otro blog, porque ya no lo necesitaba. Estoy aburrida del pasado, estoy aburrida del daño que me hace. Estoy aburrida de cargar con todo eso que no me corresponde. Sabes? a veces estoy aburrida de ser siempre sensata. A veces extraño esos momentos en los que éramos sólo nosotras dos bajo el agua de la ducha, caminando por la calle, o compartiendo un helado con la Gabo en el Filippo. Me sobrepasa la gente ahora, me quitan un poco la calma. Siento que te la quitan a tí también. Me sobrepasa no tener ánimo para tenerle paciencia a nadie, a mi abuela con su millón de consejos y sus bandejas de comida, a mi hermana con su millón de tribulaciones o sus quejas momentáneas, a tu papá con su millón de culpas y remordimientos y esa sensación de abismo cuando viene para acá. Me hace sentir como si fuera un aparato instrumental. Tu nodriza o algo así. Como si en verdad lo mejor fuera que no existiera. Supongo que lo que me molesta de él es que es un ticket sin escalas al pasado bueno/malo. A los buenos momentos en su compañía y a los malos por su culpa, pero en verdad la gente es eso: sacos de memorias para otras personas. Supongo que ahora que lo analizo más detenidamente, corroboro fechas y todo eso, me doy cuenta de que podría estar en el preámbulo de la famosa depresión post-parto. Es normal, puede pasar, puede sucederle a cualquiera, incluso a mí, sobretodo a mí, por qué no a mí?
Te miro dormir y sonreír en sueños. Es la cura de todo en verdad, esa sensación de propiedad que me causa tu cariño. Eres mía sin importar lo demás, sin importar los anhelos de otros, las culpas cargadas. Tu carita redonda, tus manitos juntas, tu boca pequeñita y tan perfecta en todos sus detalles. Los garrafales errores del pasado parecen anécdotas a tu lado, parecen simples malos sueños (nunca me he arrepentido de nada, pero eso no quiere decir que no haya cometido errores).
Ahora la cordura se irá con más calma, dando paso a ese necesario momento de desesperación. A esas lágrimas que sólo quieren liberarse cuando lloras y siento que no puedo hacer nada. Cuando las mañanas se tornan heladas y las tardes se padecen al alero de una conversación sin importancia. De ese "no se qué" que falta. De esas ganas de decir las cosas como son en lugar de sonreir cortésmente.
Y pese a todo soy feliz contigo cada día. No precisamente todo el día, pero soy inmensamente feliz día con día. Con ver tus ojito mirarme y reconocerme entre las miradas de cariño de todos los demás. Reconocer mis besos simples entre los apretones de labios sonoros de todos los demás. Reconocer mis caricias oportunas entre el sinfín de brazos amables que te pasean por toda la casa. Reconocer mi esencia así como yo reconozco la tuya.

"Y así es
Justo como dijiste que sería
La vida sigue fácil para mí
La mayor parte del tiempo

Y así es
La historia más corta
Sin amor,sin gloria
Sin un héroe en su cielo"
(Damien Rice).

jueves, 16 de octubre de 2008

Una lección que aprendí en el semáforo.

El boom mediático se acaba de a poco. Me parece bien, toda la euforia de un comienzo se acaba y las cosas vuelven a ese plano desde el cual parecen más abordables.
Creces rápidamente. Ya tienes 20 días en el mundo. Yo sigo tan feliz como antes. Más cansada, pero igual de feliz. Más centrada, pero esta plenitud en el corazón no se ha ido siquiera un poco. Finalmente el amor era esto? Sonreir ante una mirada nueva luego de maldecir una historia triste. Náuseas y el dolor de las palabras ajenas, para luego tirar todo lo malo al olvido por un sólo momento que realmente vale la pena. Es así?
Es crecer, supongo. Yo sólo espero que el pasado no intente acercarse a tí con esas ansias mentirosas de reconciliación. Eres una historia nueva, no el instrumento del pasado. No eres culpa ni consecuencia, eres novedad, pero no eres terapia de nadie y de nada. No viniste a este mundo a sanar las heridas de nadie, viniste a producir tus propias heridas, como todos los demás. Viniste a calmar el corazón de la gente que ames con tus sonrisas, viniste a vivir para mí, no por mí, vivirás por tí y por nadie más.
Últimamente estoy obsesionada con la idea de que te separen de mí, cumpliendo esos arrebatos infantiles de cariño recién encontrados en los que no puedo creer. Aparece el pasado otra vez delante de mí para recordarme que esos mismos afectos que ahora parecen eternos e imperecederos en algún momento faltaron de manera terrible. Odio pensar en esas cosas, pero tal vez lo harás tú también algún día porque, lejos de ser una historia simple, tu corta biografía contiene más aristas de las que esperas encontrar.
No es malo bajo ninguna denominación. Tu historia sólo carga con la particularidad de ser muy distinta a las demás. De ser mucho más especial que las demás sólo por ser tuya. Del resto no me haré cargo.
Mientras tanto sólo puedo ocuparme de verte crecer delante de mí. De verte florecer cada vez más y mejor con tus propios colores y actitudes. Verte la carita todas las mañanas, encontrando en tí ese gesto al despertar que claramente no es mío, pero que ví tantas otras veces pertenecerle a alguien más.

sábado, 11 de octubre de 2008

De trámites e insatisfacciones.

Ayer fuiste al médico por primera vez. Todo bien, todo normal, 20 minutos de toqueteos médicos y el ciudadano 22 millones (o sea tú) era despachado a su casita acompañado de sus dos incoherentes padres. Fue tu primera salida a "hacer trámites" durante tu primer día nublado. Estuvo bien, tan bien que da para pensar cosas, supongo. Pienso mucho en todo lo que ha pasado en esta semana y en los hitos que discretamente se cumplieron. Saliste por primera vez, te dejé al cuidado de tu papá y me separé de tí por primera vez sin sentir demasiada culpa (la verdad es que no pensaba que fuera a pasarte algo, sólo tenía dudas por lo mucho que me gusta estar contigo), se te cayó el cordón umbilical y tuviste tu primer dolor de estómago.
Me gusta cuidar de tí, vigilar mientras duermes, limpiarte la carita mientras comes y luego de comer también, llenarte de besos por cualquier cosa, decirle a la gente que sí a todos sus consejos para secretamente mandarlos al diablo un rato, moverte las manitos mientras bailamos cada noche antes de dormir... me llena y me hace feliz el sólo hecho de que existas. Me llenan y me hacen feliz tus sonrisas, tus miradas fijas al despertarme a las siete de la mañana, la dedicación con la que te miman tus abuelos, tus bisabuelos, tu papá, tus tíos y yo.
Vienen muchos hitos más a lo largo de nuestra historia. Tu primer baño, y un sinfín de nuevas experiencias que conformarán tu vida, nutriendo además mi biografía con tus colores vivos y nuevos. Con tu inocencia y tu mirada indefensa y crédula de todo lo demás.
Las cosas que pasan a nuestro alrededor son buenas, muy buenas, tan buenas que tienden a confundirme. Te miro y lo miro a él, lo veo y te veo a tí. Todo parece tan difícil de diferenciar cuando no hay nadie más en esas cuatro paredes llenas de otras historias. Entonces aparece esa calma y esa complicidad que fue tan común antes y que ahora resulta novedosa. Pienso en dejar de pensar y mientras eso ocupa mi mente aparece el pasado para advertirme que no debo dejarme llevar, que sinceramente no puedo hacerlo. No lo digo con tristeza, sino con una correcta resignación. Con una especie de desazón aún sin comprender. Así como a tí te faltan centímetros por crecer, a mí me falta aún crecer en mis afectos. Sin embargo el amor que siento por tí es tan inquebrantable como espontáneo. Sin necesidad de esperar verte a los ojos, te amé desde el primer momento en que te ví, haciendo gala de la vida que ostentabas gracias a nosotros o simplemente por culpa de nuestra imprudencia. Eras parte de mí, fruto de mí, no tenía cómo desconocerte, no tenía cómo no pensar en tí en ese momento y ahora es prácticamente igual. Eres el pilar y el motor de todo, la motivación, la esperanza, la luz al final del túnel, pero también el origen de mis miedos. Del miedo a perderte, del miedo a fallarte, del miedo a faltarte, del miedo a sentirte lejana.
Las cosas para nosotras recién comienzan. Es un camino lleno de nuevas incertidumbres, un tramo completamente hecho para nosotras.

"(...)Si no lo entendemos, no importa como...
Me asegurare de ello, como una firme corriente
Puedes culpar lo que sea y a quien sea
Sin deshonrar lo que amaste. (...)"
(Bonnie Pink)

martes, 7 de octubre de 2008

Hogar dulce hogar.

Eso y tribulaciones varias.
Han pasado ya unos días desde que estás en la casa. Eres bastante tranquila para todo el tumulto a tu alrededor. Siento que eres feliz, que te gusta tu casa y tu familia y tu gato, y tu cuna y tu tía y tu bisabuela y tu bisabuelo y tu abuela y tu mamá y tu papá y todo. Y me hace feliz verte así de tranquila. Todos los que te cuidan suelen quedarse dormidos a tu lado (incluyéndome) y eso podría parecer un problema, cuando en verdad no lo es tanto. Como muchas otras cosas.
Tienes una capacidad increíble para permanecer imperturbable durante varias horas, luego comes y vuelves a ese estado de calma que a todos les gusta mirar.
Estás muy apegada a mí y disfruto mucho eso. Te disfruto mucho sin hacer escándalo, supongo que por eso pareciera que no fuera tanto. Me encanta mirarte, dormir a tu lado, pasearte mientras miras el techo y mueves la boca para comer. Me encanta que seas tú la razón de todo lo demás. No importando nada más.
Luego comienzo a poner en orden mis emociones, no con respecto a tí, sino que a mí misma. Mañana será una semana desde que perteneces a este mundo como persona natural, así a vista y paciencia de todos, y han pasado un millón de cosas en mi cabeza y por qué no, en ese espacio en el pecho que tengo por corazón.
Sabes? a veces siento ganas de mandar todo el pasado atrás. De dejar de recordar lo que me hace volverme dura y fría. De no saber lo que sé para aprender a querer de nuevo. Siento ganas de mejorar... y luego se me quitan. Es difícil lidiar con la ambivalencia y con esa falta de certeza del mundo, cuando todo es gris y nada es blanco o negro. Solía disfrutar eso cuando no existía esa añoranza de lo demás. Ahora todo es completamente nuevo, pero diferente a la vez. No sé si será mejor y en verdad tampoco me interesa pensar en eso. A veces creo que soy demasiado drástica en mis juicios y eso me nubla la vista frente a muchas cosas, pero por otro lado siento que soy mucho más despierta de lo que parece y es muy difícil engañarme por eso.
Por ahora no quiero pensar tanto en el futuro. Quiero disfrutar esos momentos tan cálidos del presente. Disfrutarlos en el silencio de mi satisfacción.

jueves, 2 de octubre de 2008

Más sol que otros días.

Debo guardar silencio en este momento y no tipear demasiado fuerte. Estás aquí, durmiendo junto a mí, con esa pasividad que sólo poseen los que no tienen nada más de qué preocuparse. Te miro detenidamente y sólo veo vida en su máxima expresión, esa expresión tosca y en bruto que parece tan inexplicablemente hermosa. Impresionante. Inexplicable. Sin pasado y sin tribulaciones. Sin dudas y sin lamentos. Toco las mismas rodillas que hace sólo al inicio de la semana me pateaban desde adentro. Las reconozco, son tan parte de mí como eres tú por entero. Te miro una y otra vez, en dos días no he encendido el televisor más que para acallar el silencio que en verdad tampoco me molesta. En dos días no me ha importado más que el mundo en estas cuatro paredes. Hoy, después de la avalancha de visitas, hemos pasado casi toda la mañana juntas. Pongo tus manitos entre mis dedos, como si jugara con estrellas muy pequeñas. Eres suave y eres frágil, inocente e indefenza. Eres todo para mí y más. Es el amor más irracional del mundo. Es la sensación de ser mejor sólo para tí. Pienso en toda la belleza que llevaba dentro sin saberlo, esperando el momento de mirarnos a la cara. No fue común entonces, no ha sido común hasta ahora y sé que no lo será. Pero me haces feliz con el sólo hecho de pertenecer al mismo mundo que yo, con el sólo acto irracional de buscar mis latidos para dormir.

El 1 de octubre a las 00:06 fue el momento más importante de mi vida, porque traza el inicio de todo lo demás. No importan los otros amores, no importan el pasado ni las adversidades. Tu existencia no reemplaza amor alguno, ni llena ningún espacio: lo crea todo de nuevo y para siempre. Eres por completo una historia nueva.

Estaba tan feliz, que lloré toda la noche. Y ahora que te miro no puedo evitar sentirme afortunada.