post-parto.
Un mes. Un mismo día uno, pero del mes anterior. 30 días en mi cotidianeidad. 30 días en la retina de quienes me rodean (ahora NOS rodean).
Hace un mes a esta hora todo en mí seguía difuso. Los recuerdos se han ido borrando a lo largo de los días. Los detalles desaparecen (lo sé porque el relato se hace más corto cada vez que lo cuento, como si en cada relato se cayera un detalle), pero no tiene demasiada importancia: el resultado de toda esa historia aún sigue ahí. Aún sigues aquí conmigo.
Las circusntancias no han sido del todo favorables, pero han sido. Eres hermosa desde todos los ángulos. Eres preciosa al dormir, al despertar, al buscar con esos ojitos enormes el origen de todos los sonidos. Eres realmente linda cuando te enojas, eres realmente linda cuando miras el televisor sin entender demasiado. En un mes mi vida entera parece haber pasado delante de mí en forma de miles de señales puestas delante de mis ojos. Situaciones, personas, recuerdos. Un pasado que cada vez se hace más lejano. Más parecido a una época distante. A una vida anterior (entonces recuerdo cómo odio ese concepto cobarde). En 30 días el mundo parece ser otro, la vida parece ser otra, las costumbres cambiaron. Ahora apenas puedo sentarme a escribir, porque pese a que son más de las 1 de la mañana, estás irremediablemente despierta. No tienes hambre, no tienes frío, no sientes dolor: simplemente quieres que te paseen.
A veces me siento distante de lo que fuera mi mundo. Me siento recortada en medio de las escenas. Sobrepuesta, como si antes hubiese estado en coma. Como si no hubiese existdo el tiempo. Las distancias aumentaron más de lo que pense. Me volví invisible en mi propio universo. Lo sabía, siempre lo supe. A veces duele.... pero no arrepiente.
Te veo dormir y pienso... pienso en lo feliz que me haces, en lo fuerte que me vuelves... y en el tiempo que me toma hacerte dormir!
Hace un mes a esta hora todo en mí seguía difuso. Los recuerdos se han ido borrando a lo largo de los días. Los detalles desaparecen (lo sé porque el relato se hace más corto cada vez que lo cuento, como si en cada relato se cayera un detalle), pero no tiene demasiada importancia: el resultado de toda esa historia aún sigue ahí. Aún sigues aquí conmigo.
Las circusntancias no han sido del todo favorables, pero han sido. Eres hermosa desde todos los ángulos. Eres preciosa al dormir, al despertar, al buscar con esos ojitos enormes el origen de todos los sonidos. Eres realmente linda cuando te enojas, eres realmente linda cuando miras el televisor sin entender demasiado. En un mes mi vida entera parece haber pasado delante de mí en forma de miles de señales puestas delante de mis ojos. Situaciones, personas, recuerdos. Un pasado que cada vez se hace más lejano. Más parecido a una época distante. A una vida anterior (entonces recuerdo cómo odio ese concepto cobarde). En 30 días el mundo parece ser otro, la vida parece ser otra, las costumbres cambiaron. Ahora apenas puedo sentarme a escribir, porque pese a que son más de las 1 de la mañana, estás irremediablemente despierta. No tienes hambre, no tienes frío, no sientes dolor: simplemente quieres que te paseen.
A veces me siento distante de lo que fuera mi mundo. Me siento recortada en medio de las escenas. Sobrepuesta, como si antes hubiese estado en coma. Como si no hubiese existdo el tiempo. Las distancias aumentaron más de lo que pense. Me volví invisible en mi propio universo. Lo sabía, siempre lo supe. A veces duele.... pero no arrepiente.
Te veo dormir y pienso... pienso en lo feliz que me haces, en lo fuerte que me vuelves... y en el tiempo que me toma hacerte dormir!


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