jueves, 23 de octubre de 2008

Una mañana helada de cálida primavera.

No tenía la intención de poner aquí algo triste, pero necesito recordarlo. Además la vida está compuesta de cosas alegres y tristes, no? Cosas agradables al gusto y desagradables al tacto (si es que pueden ser palpables).
A veces siento que no lo estoy haciendo bien. Puede que sean las horas de sueño, puede que sea el hecho de que estoy sosteniéndonos a ambas prácticamente sola y eso en verdad resulta doloroso. No había sido capaz de admitirlo hasta ahora, pero no estoy durmiendo bien y me siento culpable cuando te molestas por algo, cuando lloras, cuando te duele la guata o incluso cuando siento que no te tomo bien en brazos. La cordura se va perdiendo junto con el sentido de la practicidad, y si bien todo esto no ha arrancado ni un mendrugo de mi alegría, estoy muy asustada de todo. Pero no puedo admitirlo, porque miro a mi alrededor y siento que todos esperan lo mejor de mí. Que todos esperan que no claudique ahora, que no me rinda, que no me canse, que no llore demasiado. La verdad no he llorado siquiera un poco. No es que ahora la dinámica sea inspirar pena diciendo que me siento sobrepasada, pero la verdad es que me siento sobrepasada. Siento como pesan en mi espalda las circunstancias de todos los demás. Siento como el amor que causas en la gente pareciera golpearme de una manera que no logro entender. Me parece amenazante como nunca antes me había amenazado cualquier otra cosa.
Quise que vieras sólo lo mejor de mí así que me deshice de aquel pasado escrito que tanto me acompañó. Sin embargo aún quedan las marcas. Aún quedan las miradas vacías y los momentos silenciosos en los que quieres que el entorno desaparezca. Borré el otro blog, porque ya no lo necesitaba. Estoy aburrida del pasado, estoy aburrida del daño que me hace. Estoy aburrida de cargar con todo eso que no me corresponde. Sabes? a veces estoy aburrida de ser siempre sensata. A veces extraño esos momentos en los que éramos sólo nosotras dos bajo el agua de la ducha, caminando por la calle, o compartiendo un helado con la Gabo en el Filippo. Me sobrepasa la gente ahora, me quitan un poco la calma. Siento que te la quitan a tí también. Me sobrepasa no tener ánimo para tenerle paciencia a nadie, a mi abuela con su millón de consejos y sus bandejas de comida, a mi hermana con su millón de tribulaciones o sus quejas momentáneas, a tu papá con su millón de culpas y remordimientos y esa sensación de abismo cuando viene para acá. Me hace sentir como si fuera un aparato instrumental. Tu nodriza o algo así. Como si en verdad lo mejor fuera que no existiera. Supongo que lo que me molesta de él es que es un ticket sin escalas al pasado bueno/malo. A los buenos momentos en su compañía y a los malos por su culpa, pero en verdad la gente es eso: sacos de memorias para otras personas. Supongo que ahora que lo analizo más detenidamente, corroboro fechas y todo eso, me doy cuenta de que podría estar en el preámbulo de la famosa depresión post-parto. Es normal, puede pasar, puede sucederle a cualquiera, incluso a mí, sobretodo a mí, por qué no a mí?
Te miro dormir y sonreír en sueños. Es la cura de todo en verdad, esa sensación de propiedad que me causa tu cariño. Eres mía sin importar lo demás, sin importar los anhelos de otros, las culpas cargadas. Tu carita redonda, tus manitos juntas, tu boca pequeñita y tan perfecta en todos sus detalles. Los garrafales errores del pasado parecen anécdotas a tu lado, parecen simples malos sueños (nunca me he arrepentido de nada, pero eso no quiere decir que no haya cometido errores).
Ahora la cordura se irá con más calma, dando paso a ese necesario momento de desesperación. A esas lágrimas que sólo quieren liberarse cuando lloras y siento que no puedo hacer nada. Cuando las mañanas se tornan heladas y las tardes se padecen al alero de una conversación sin importancia. De ese "no se qué" que falta. De esas ganas de decir las cosas como son en lugar de sonreir cortésmente.
Y pese a todo soy feliz contigo cada día. No precisamente todo el día, pero soy inmensamente feliz día con día. Con ver tus ojito mirarme y reconocerme entre las miradas de cariño de todos los demás. Reconocer mis besos simples entre los apretones de labios sonoros de todos los demás. Reconocer mis caricias oportunas entre el sinfín de brazos amables que te pasean por toda la casa. Reconocer mi esencia así como yo reconozco la tuya.

"Y así es
Justo como dijiste que sería
La vida sigue fácil para mí
La mayor parte del tiempo

Y así es
La historia más corta
Sin amor,sin gloria
Sin un héroe en su cielo"
(Damien Rice).

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