Mom's Head (I)
"No iré hoy. Iré mañana". Seguramente no tienes ni la más remota idea de la relevancia de esas cinco palabra en tu vida (o en la mía), pero esa relevancia existe. Me siento curiosamente vacía, aunque borre el mensaje casi sin leerlo porque a estas alturas conozco perfectamente el significado de esas cinco palabras. Entonces busco algo que hacer y por lo general lo encuentro. Necesito salir de la casa aunque sea para encerrarme en la casa de la gabo a mirar su colección de cactus que más parece una exposición del día de la secretaria. Y tú estás ahí, pegadita a mí (o a lo que te permita el coche, claro). Entonces eperamos juntas a que, al día siguiente, ese mensaje llegue otra vez (habrá hecho una plantilla o algo así?).
Hace mucho que dejé de buscar respuestas acerca de mí, no por un afán de resignación pesimista, sino por uno realista: Nunca he podido entenderme, y cuando creo que lo he logrado, pasa algo que descalabra mi análisis, llevándolo a esa apacible "nada" inicial. No lo necesito, me gusta cómo soy, no tengo necesidad de entender por qué. Por otro lado... lo olvidé, lo siento, pero de seguro era algo inteligente...
Mi cabeza es un corredor lleno de puertas que no llevan a ninguna parte. Recuerdos, ideas retorcidas, otras sólo torcidas y otras últimas estiradas un poco a la fuerza, como resortes planchados. Soy... una persona feliz, aunque no se me note. No se puede andar feliz todo el tiempo, de otro modo es neurosífilis. El problema es que suelo ver las cosas con simpleza... una simpleza aterradora, pero divertida para la mayoría de los que entienden que no es nada más que mi forma de ver la vida (o algo así como mi mayor encanto).
A medida que pase el tiempo y los años (y los años con el tiempo) te darás cuenta de todas estas cosas. Sabrás que amo las discusiones sólo para mantener la cabeza entretenida, que peleo cada día con mis fantasmas en la ducha y frente al espejo de la mañana y te darás cuenta de que el azúcar terminó siendo un modo de vida para mí y que lo más gracioso en este mundo es ver a un hombre ser abofeteado por un pescado.
Fuera de eso.... soy completamete normal.
Hace mucho que dejé de buscar respuestas acerca de mí, no por un afán de resignación pesimista, sino por uno realista: Nunca he podido entenderme, y cuando creo que lo he logrado, pasa algo que descalabra mi análisis, llevándolo a esa apacible "nada" inicial. No lo necesito, me gusta cómo soy, no tengo necesidad de entender por qué. Por otro lado... lo olvidé, lo siento, pero de seguro era algo inteligente...
Mi cabeza es un corredor lleno de puertas que no llevan a ninguna parte. Recuerdos, ideas retorcidas, otras sólo torcidas y otras últimas estiradas un poco a la fuerza, como resortes planchados. Soy... una persona feliz, aunque no se me note. No se puede andar feliz todo el tiempo, de otro modo es neurosífilis. El problema es que suelo ver las cosas con simpleza... una simpleza aterradora, pero divertida para la mayoría de los que entienden que no es nada más que mi forma de ver la vida (o algo así como mi mayor encanto).
A medida que pase el tiempo y los años (y los años con el tiempo) te darás cuenta de todas estas cosas. Sabrás que amo las discusiones sólo para mantener la cabeza entretenida, que peleo cada día con mis fantasmas en la ducha y frente al espejo de la mañana y te darás cuenta de que el azúcar terminó siendo un modo de vida para mí y que lo más gracioso en este mundo es ver a un hombre ser abofeteado por un pescado.
Fuera de eso.... soy completamete normal.


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