martes, 16 de diciembre de 2008

Siendo lo más honesta posible.

No sentía rabia por el hecho, sino por la posibilidad física de que ese hecho existiera.
No sentía rabia por su suerte, sino por el hecho de que esa suerte existiera (o pudiera darse).
Era el hecho de apreciar sus libertades lo que me hacía conocer mis limitantes, y entonces sentía que me abofeteaban sus posibilidades. Y me resulta imposible ser amable con eso. Me resulta imposible comprender o acatar. Porque desde mi punto de vista es injusto. Puede que hasta realmente lo sea.
No busco ninguna explicación racional al contenido del corazón de mi estómago.
Tal vez pienso demasiado. Le doy demasiadas vueltas al asunto y en el fondo ya no importa.
Pero molesta (obvio que molesta).

Sus libertades me limitan y su relajo me estresa. Luego un reconocimiento más bien hipócrita porque no pasa más allá de las palabras. Se sumerge en la comodidad del conformismo que lo mece con el amor de algo que ya es rutina. Que no cambia.
Y eso duele. Porque todos parecen tener razón.


Pero nadie se mueve demasiado. Y no tienen por qué hacerlo tampoco.

"Y tú qué vas a hacer?" Y me di cuenta de que mi mundo había desaparecido. Y tuve miedo de enloquecer.

1 comentarios:

Blogger Camila ha dicho...

Holi!!! aqui hace falta la entrada de Navidad, porque la navidad se respira en el aire y... (inserte aqui cliches navideños).

Espero que la hayas pasado muy bien esta navidad y que la Antonia haya estado más que feliz por esos monos cntantes xD

besitos!

25 de diciembre de 2008 a las 12:10  

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